Se trataba de un joven erudito en la India. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:
–Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
–No, señor -repuso el barquero.
–Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.
Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:
–Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
–No, señor, no sé nada de plantas.
–Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.
El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:
–Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas.
¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?
–No, señor, nada sé al respecto.
No sé nada de estas aguas ni de otras.
–¡Oh, amigo! -exclamó el joven-.
De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.
Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:
–Señor, ¿sabes nadar?
–No -repuso el joven.
–Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.
Quizá tienes la tendencia a definir las cosas al detalle, y te olvidas de sentir su esencia, la cual es idéntica al propio Ser que eres. La información que obtienes depende de tu capacidad de sentir esa esencia detrás del objeto o persona; libre de la cobertura ilusoria de los conceptos mentales. ¿Será que estudias porque piensas que no sabes? ¿Te produce temor decir que piensas y sientes diferente a los otros?
¿La muerte todavía te asusta ya que has acumulado conocimiento externo solamente? ¿Sientes que el intelecto no alcanza a percibir el Ser ilimitado que eres? ¿Te has dado cuenta que el pensamiento no puede comprender al pensador? Sin duda!…no existen patrones a nivel mental que puedan atisbar la entidad soberana y sin límite que eres. Tan perfecto/a eres, que has proyectado la ilusoria imperfección de un mundo limitado para poder mirarte.
“El barquero era inculto,…pero sabia nadar”. Recuerdo los ojos brillantes y profundos de la gente en Vrindavan, una pequeña aldea de la India. Podía sentir aquella vez, una paz tan profunda, como si emanaran sabiduría sin decir una palabra. Así como nuestro barquero, que aunque era inculto, sabía nadar: podía sentir la vida abundante en la cual creció y vivió, en ves de definirla.
Activación:
(Susurra cada mañana)
“No se quien soy.”
“Prefiero estar bien, que ser especial.”
“Prefiero sentir la vida, que poder definirla”




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